Rasgos perversos y fetiches: El perfil criminológico del líder de la red de pedofilia en Chillán - Chilevisión
27/01/2025 16:24

Rasgos perversos y fetiches: El perfil criminológico del líder de la red de pedofilia en Chillán

El profesor particular fue sentenciado a presidio perpetuo por 14 cargos de abuso sexual contra una menor de 8 años.

Publicado por CHV Noticias

Rasgos perversos, fetiches y un comportamiento plenamente consciente, son algunos de los puntos que construyen el perfil de Marco Antonio Orellana, líder de una red de pedofilia en Chillán desbaratada en 2024. 

Un reportaje realizado por CHV Noticias entregó detalles del perfil del hombre que abusaba sexualmente de menores de edad en 2011. 

Orellana, además de ser condenado por abusos, organizó reuniones sujetos que eran parte de la red de pedofilia y creó material audiovisual de explotación sexual infantil, teniendo más de 16 mil archivos en su poder.

Actualmente, el líder de la red de pedofilia se encuentra condenado a presidio perpetuo. 

El perfil de Marco Antonio Orellana 

De acuerdo a los antecedentes, Marco Antonio Orellana se presentaba ante los padres afirmando ser profesor de religión adventista, ganándose la confianza de los adultos., un aspecto que reiteran las dos víctimas, quienes detallaron cómo era el operar del sujeto cuando ellas tenían entre 6 o 7 años de edad. 

En cuanto al perfil criminal construido en base a las pericias que se le hicieron estando detenido, este indica que Orellana "es plenamente consciente de la naturaleza ilícita de sus actos y despliega estrategias para ocultarlos [...] Conoce las normas sociales, pero las transgrede de forma deliberada"

"No le importó porque las personas para él son cosas, y como son cosas, las usan, las manipulan y se botan, se desechan", aseguró Margarita Rojo, psicóloga forense. 

La manipulación era el punto clave de su estrategia. Así también, realizaba comentarios en contra el aspecto físico "creando inseguridades" y una "sensación de desamparo", el cual él buscaba aliviar. 

Además, su personalidad arrojó rasgos perversos "caracterizados por la utilización de fetiches y la instrumentalización de terceros". Dichos rasgos son consistentes con la perversión sexual del imputado, específicamente con la pedofilia y el voyeurismo. 

El voyeurismo corresponde al placer de contemplar actitudes íntimas o eróticas de otras personas, por eso Orellana invitaba a más gente, solo por placer sexual.

Junto a Marco Antonio Orellana fueron condenados otras 14 personas más, quienes eran parte de esta red de delitos sexuales y pornografía infantil.

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