Ácaros, bacterias y piel muerta se acumulan en nuestros colchones y almohadas con el tiempo, afectando la higiene y provocando alergias e irritaciones en la piel.
Los colchones y almohadas son el lugar perfecto para la acumulación de polvo, grasa, saliva y células muertas de la piel.
Este ambiente cálido y húmedo favorece la proliferación de ácaros, microorganismos de la familia de los arácnidos que pueden desencadenar alergias y problemas respiratorios.
Según un estudio de la Universidad Andrés Bello, encabezado por la microbióloga Claudia Saavedra, en las muestras analizadas se detectaron bacterias patógenas que podrían generar infecciones en la piel.
Esto demuestra la importancia de mantener una higiene adecuada en estos elementos de descanso.
El polvo y los ácaros acumulados pueden generar diversas molestias, especialmente en personas con alergias o problemas respiratorios.
La exposición prolongada a estos elementos puede causar irritación en la piel, congestión nasal, picazón y, en casos más graves, infecciones cutáneas.
Por ello, es fundamental seguir ciertas recomendaciones para evitar que estos elementos se conviertan en un eventual problema de salud.
Para minimizar los riesgos y garantizar un descanso saludable, los especialistas sugieren seguir estas medidas:
La empresa Shineprocl, especializada en limpieza de colchones y almohadas, recomienda realizar una limpieza profunda cada tres meses para eliminar estos microorganismos.
Además, el uso de máquinas especializadas permite extraer ácaros y otros residuos acumulados en la tela y el relleno de estos productos.